Santiago bajo el agua: vecinos luchan contra las inundaciones que paralizan la ciudad
- Annel Garc�a Evangelista
- 9 oct 2025
- 3 min de lectura
Santiago de los Caballeros, R.D. — Cada lluvia que cae sobre esta ciudad vuelve a revelar una problemática que, lejos de ser nueva, se repite año tras año en distintos sectores. Cada aguacero convierte calles en ríos, interrumpe la rutina de los residentes y evidencia la falta de soluciones efectivas por parte de las autoridades. Zonas como El Dorado, Los Reyes y Hoya del Caimito son las más afectadas, y sus habitantes viven con la constante incertidumbre de no poder movilizarse con normalidad, sobre todo cuando la lluvia es intensa y prolongada.
Durante una intensa jornada lluviosa en la Avenida 27 de Febrero, una de las vías más transitadas de la ciudad, los vehículos avanzaban lentamente entre charcos profundos, mientras peatones buscaban refugio bajo los techos de negocios o se veían obligados a permanecer sobre los asientos de las paradas de autobús para evitar el agua acumulada. La escena, repetida en cada aguacero, refleja una realidad que muchos santiagueros ya asumen con resignación: la infraestructura pluvial no resiste la magnitud de las lluvias que caen con frecuencia sobre la ciudad.
Para conocer la percepción de la población, se realizó una encuesta ciudadana a 15 personas de distintos sectores. La mayoría coincidió en que las inundaciones no solo generan molestias momentáneas, sino que afectan directamente la movilidad, la seguridad y los hogares. Los resultados reflejan una evidente falta de confianza en las autoridades locales: muchos afirmaron no percibir acciones concretas para mitigar el problema, pese a que las inundaciones se repiten año tras año. Algunos resaltaron la importancia de la recogida de desechos como una posible solución para mitigar este problema.

En El Dorado, una de las zonas más afectadas, las imágenes captadas durante las tormentas muestran calles completamente cubiertas de agua, dificultando el paso de vehículos y peatones. Situaciones similares se viven en Los Reyes y Hoya del Caimito, donde los residentes aseguran que el sistema de drenaje es obsoleto y la basura acumulada empeora la situación, convirtiendo cada aguacero en un desafío diario.
Más allá del tránsito, las inundaciones no solo representan riesgos sanitarios para niños y personas mayores, además de causar daños materiales como filtraciones en viviendas y pérdida de electrodomésticos. Todo esto genera una sensación de abandono, reforzada por la falta de comunicación o respuesta inmediata de las autoridades municipales.
Aunque Santiago es reconocida por su crecimiento urbano y desarrollo económico, las lluvias dejan al descubierto una cara distinta de la ciudad: la vulnerabilidad de su infraestructura y la necesidad urgente de planificación a largo plazo. Las soluciones temporales ya no bastan, y los ciudadanos lo saben. Este trabajo busca reflejar una parte de la cotidianidad santiaguera que requiere atención inmediata. Las imágenes de calles inundadas, vehículos varados y familias atrapadas no solo narran un problema climático, sino también una deuda social pendiente.
Mientras las lluvias siguen azotando Santiago, los ciudadanos continúan esperando soluciones reales que les permitan vivir sin temor a quedar, una vez más, bajo el agua. Cada aguacero recuerda que, más allá del crecimiento y desarrollo de la ciudad, la prioridad debe ser garantizar que sus habitantes puedan transitar y vivir con seguridad, tranquilidad y dignidad.





Comentarios